La China, la Australia, las Islas de Sandwich, la América del Centro, México y los mares, habian dado su contingente para la alabada exposicion, y de todas partes del mundo tenian demanda los hechiceros habitantes del aire.

Al presenciar mi sincera admiracion, me decia el general Vallejo que me acompañaba:

—Es imperdonable en vd. marcha tan próxima: no puede vd., aunque quiera, formarse ni dar idea de los tesoros que encierra este Estado.

No conoce vd. ese tendido Valle de Napa, compuesto de paisajes deslumbradores, los pórticos de sus casitas blancas entre cortinajes de enredaderas, en medio de las olas de oro de sus feraces trigales.

No se le ha mencionado á vd. siquiera á Calistoya, entre bosques en cuyos árboles parecen dormir y reposarse las blancas nubes. Sus manantiales son de aguas más calientes que las del Peñon de los Baños, cerca de México.

No ha querido vd. honrar mi casa yendo á Sonoma, llamado por los indios el Valle de la Luna, y cuyo pueblo lo habria representado la mitología griega, coronado de pámpanos, con una copa de oro en la mano.

Sonoma es un valle risueño, salpicado de quintas como palacios, dividido en alegres sementeras, ceñido de feraces campos en que pastan los ganados más robustos y más bellos que se puede imaginar.

Santa Rosa es la capital del condado, y se persigue, que no se mira, entre bosques intrincados de alisos, madroños y sándalo, formando alfombra como un tapiz de oro los trigales, que como que inundan los piés de los árboles y forman cambiantes de luz divina entre las sombras y los rayos de sol que filtran por entre las hojas de los madroños y de las lianas que se columpian en los aires.

Esos valles han llegado á producir de cuatro á cinco millones de galones de vino, que se conoce con los nombres de Clarete, Tockay, Susfaudel, etc., á más el riquísimo aguardiente, del que no he podido hacer cálculo.

El cultivo del Valle de San José nació ayer: entre sus alegres casas circundadas por barandales que limitan los jardines, crecen la uva y el olivo y nos sorprenden galanos árboles con frutas semitropicales. Cruzan los campos los ferrocarriles, y como si los rieles fueran surcos que contuvieran hombres, la poblacion ha subido á 60,000 almas en ménos de diez años.