“El empresario hacia que nó con la cabeza.

—“¿Carlo Magno?

—“No.

—“¿Napoleon?

—“No, tampoco.... ¡Ah! ya caigo, le pondremos.... Jhonson.

—“Eso no puede ser; yo tengo en mucho la importancia y habilidad de mi perro, para consentir en ponerle el nombre de Jhonson....

“A estas palabras, el público estalló en ruidosos aplausos, y Jhonson aplaudia tambien, celebrando el llamado chiste.”

XXIV