Cuando vd. inició la exportacion, me dijo, se le vino el mundo encima, se le inculpó de mal mexicano, y en los círculos de obreros se escarneció su nombre y se ha borrado de su afecto.

La piedra se estaba en la playa como la basura.

Ahora la exportacion ocupa muchos brazos, se ha atraido poblacion á lugares casi desiertos y se han levantado establecimientos alemanes de importancia, ingresando muchos capitales al país....

Pero no entremos en honduras, porque los veo bostezando.

—A beber, dijimos todos, y que se levante la sesion de números.

—Don Guillermo, me dijo el Negro, véamos su cartera de vd.: siempre en ella hay un versito fresco, de los forjados en el escalon de una calle ó en un simon, miéntras está inmóvil en el Parque, ó miéntras espera vd. al fantástico jorobado de la fonda, que le sirve el té por las mañanas.

—Véamos la cartera.

—Aquí está.

Tomó la cartera el Negro en sus manos.... la hojeó.....

—¿No lo dije? Aquí está acabadito de salir del cuño.... maldito lápiz y diabólica letra. ¿Cómo dice aquí?