Para ser franco y no aparecer con mi corona de víctima, porque es papel que lo resisten mi cara redonda y mis siete arrobas de peso, yo no cesaba en mis correrías; seguia trasconejando wagones, frecuentando mis visitas, concurriendo á teatros y cumpliendo la única mision dulce y envidiable en la tierra: hacer cada quisque su soberana voluntad.
A mi regreso al hotel, en el cuartito de Iglesias, solia encontrar excelente sociedad.
Hombres sesudos y estudiosos, personas instruidas á quienes promovia conversacion sobre los asuntos que yo ignoraba, que eran muchos, y las que me sacaban de dudas ó me metian en otras nuevas, porque todo solia suceder.
Hablando de Bancos, por ejemplo, yo estaba palpando su influencia benéfica, el vuelo inmenso que ellos comunican á todos los negocios; pero me parecia resbaladizo su terreno, porque es infalible la regla de que el crédito sigue la posibilidad del pago: esto es, el fondo del Banco debe ser contante y sonante, y para esto no se presta la incertidumbre de la explotacion de minas.
—No, amigo, me decia uno, no se responde con lo que está debajo de la tierra. Rolston estableció el Banco de California con seis millones de pesos sonantes.
—El Nevada, dijo otro, hace grandes especulaciones; pero Flot y O’Briend, que son los banqueros, pusieron en caja diez millones, como capital del Banco.
De suerte que hay Bancos por compañías, Bancos de cierto carácter privado, y Bancos con carácter nacional, y de éste es el Ferit National Gold Bank.
Los propietarios depositaron en poder del gobierno un millon de pesos que ganan interes; el gobierno expide su garantía por tal suma, y con esa garantía, que es muy sólida, se hacen todas las operaciones.
El London San Francisco, que tiene ocho millones de pesos, tambien es un Banco de capital limitado.