—¿Y vd., dije yo al narrador de aquella aventura, qué hizo?

—Yo! pues aquí estoy.... dí tal estampida al dia siguiente, que no paré sino hasta aquí, donde tengo unos parientes que me proveerán de recursos para volver á mi patria.... y me voy á vivir á un pueblo de indios, para no ver Ernestinas, ni Emmas.... ni nada que trascienda á gringo. Lances por este estilo son frecuentes; habrá quien me reproche mi actitud impasible en lo de la escena del viejo; pero en esto de valentías sucede como con las malas jugadas del ajedrez: los mirones siempre ganan....

XXVII

Despedidas.—Charla.—El ahorro.—Las Matinés.

DESDE los primeros dias de nuestra permanencia en San Francisco partieron por los desiertos, rumbo al puerto Yuma, los Sres. Emilio Velasco y Estéban Benitez, á quienes estimaba mucho la colonia mexicana, por su alto mérito, y el grupo de sus compañeros, por todas las cualidades que les adornan.

Como el pensamiento del Sr. Iglesias era partir directamente para Orleans, y eso importaba para algunos el sacrificio de no visitar el Niágara, los que tuvieron medios de hacerlo, emprendieron su marcha por ese camino; y estos amigos fueron Joaquin Alcalde, Francisco G. Prieto, Iglesias, Calderon, Alvarez Rul, y no recuerdo si algun otro.

Estas despedidas mucho nos entristecieron; por otra parte, los dias eran sombríos y lluviosos, los paseos cesaron y no dominaba otro pensamiento que el de la marcha.