—¿Cómo con mi mujer? yo no soy casado.
—O Well, lo será vd. Ahí está su mujer de vd. (señalando á su hija), y ó se va vd. con ella, ó se va por otra parte.
Y diciendo esto, con la mayor sangre fria del mundo, sacó de las hondas bolsas de su paletó dos pistolas; puso una de ellas frente á Lucio, y la otra, despues de requerir el gatillo, la colocó frente á sí....
El espanto fué universal; todos quedaron como petrificados en sus asientos; quiso hablar Lucio, el viejo le impuso silencio: estaba espantoso; yo.... quise mediar.... pero callé.... sin darme cuenta, porque la escena, sin el menor aparato, cobró un aspecto horroroso.
—Como un hombre que va á morir puede tener algo que disponer, doy á vd. por plazo lo que tarde en arder este purito.... fume vd. tambien....
El viejo, tan silencioso, tan frio aparentemente, tenia bajo su máscara de hielo un aspecto terrible; á su lado habia cartas de Lucio y el anillo aquel de tuyo hasta la muerte. La concurrencia era como de estatuas.
Lucio estaba perdido....
—Que venga el notario, dijo al fin....
—¡Hurra!.... clamó la concurrencia, levantando las copas y dando así tregua á su agonía.
Al dia siguiente, salia mi amigo casado de New-York para México, cargando envoltorios, llevando del brazo á Ernestina y hecho un modelo de padres de familia.