Las principales imágenes que en aquel templo se adoran, son:
Young-Zen-Tin.—Dios de los cielos sombríos.
Koban-Tai.—Dios de la guerra.
Gua-Tau.—Dios de la medicina.
En fin, dios que se encarga de remediar en algo las averías del compañero de poder, y Tsot-Pah-Sheing, dios de la riqueza, que aunque puesto en último término, ha de ser en último resultado el que mueva los alambres; pero como no sé chino, nada puedo decir. Bastante trabajo me ha costado ver multitud de librejos para explicarme lo mismo que veia. Esta relacion la ilustré principalmente con los libros titulados “Luces y Sombras.”—“César Cantú.”—“Jacoliot”—y “Joseph Ferrari.”
Diré sí que los creyentes me parecieron los hombres de más confianza con sus dioses: entran al templo conversando, cubiertos con sus bonetes, fumando sus pipas, se pasean y no gastan ceremonias.
Hay no obstante algunos que hacen profundas reverencias.... y otros más fervorosos que se postran de remate y como quien se va á dormir.... No obstante, por lo poco que ví, las ofrendas no escasean y el presupuesto de los siervos de los dioses no arroja deficiente....
Salia medio mareado por el humo del templo chino, cuando á tres pasos oí la voz de Francisco G. del Palacio.
—¿No se los dije á vdes? decia; yo sabia que por aquí andaba Fidel.... ¡Hola! eh! por aquí, Guillermo.
Eran Francisco, M. Collen y otros amigos que andaban en mi busca.
—¿Qué se ofrece? estoy á la disposicion de vdes., dije á mis amigos.