A estos gritos, el padre, radiante de júbilo, exclamaba: “Bien, bien, hija mia, tu hijo contigo: yo te dije que lo dejases, para saber si se habia corrompido tu corazon: tú eres mi hija, y es de vdes. cuanto soy y cuanto valgo....” y el viejo inundaba de lágrimas y besos el rostro del niño..... ¡¡¡Ese es México!!!

Por supuesto que aquello fué el delirio.... las ladies.... sí.... las ladies lloraban, porque al fin son mujeres.... y la mujer en todas partes se llama sentimiento y corazon....

Yo sentia como gorda la garganta, como radiante el alma.... Qué ancho me sentia, como dicen en mi tierra, con aquella Julia y su viejo padre!....

—Ahora, me dijo mi amigo, entremos en explicaciones más sérias sobre el divorcio.

—Pues.... estás fresco.... ya te pondré en comunicacion con muchos sabios que hormiguean en mi tierra, y que te echarán sermones que te dejen con tanta boca...... Abur, chico.

XXX

Lo de enántes.—La marina.—El Cementerio.

MUY conmovidas encontré á Pepa y á Sofía por nuestra conversacion del dia anterior; cuando llegué á la casa, aun se ocupaban de ella con D. Antonio, que es el nombre del viejo, sesudo representante de la imparcialidad la noche anterior.