Por una parte, el the que llega del Oriente, entre la algarabía de los chinos; por otro lado, montones de tercios de trigo, esperando buques para un puerto extranjero.
Pacas, costales, barriles, maquinaria de fierro, pianos, cuanto sueña la necesidad, cuanto inventa el lujo, cuanto solicita el trabajo, cuanto imagina la gula.
Pasamos por enfrente de San Quintin, que es una isla en que está la prision, y es al mismo tiempo escuela de artes y oficios, cuyos talleres trabajan con la mayor actividad.
Allí, me dijo mi amigo, como en otras partes, no ha tenido solucion satisfactoria la cuestion de talleres; el gobierno paga seis reales por la manutencion de cada preso; pero en otras épocas se han apoderado de ellos especuladores, que despues de exprimir su jugo, sueltan al preso casi en la miseria cuando termina su condena.
Además, el auxilio del gobierno produce una baratura forzada, que da superioridad á los efectos hechos por los presos, y esto sacrifica al artesano honrado que no tiene más auxilio que su esfuerzo personal.
La prision de San Quintin está citada como modelo; pero yo creo que hay instituciones mejores y más humanitarias en Europa.
Entre la multitud de asociaciones marítimas de Express comisionistas y traficantes de mar, descuella poderosa la Compañía que dirigen MM. Goodall, Nelson y Pekin, titulada: “Compañía de vapores de la Mala del Pacífico,” relacionada con otras compañías que recorren las islas del Pacífico, China, Japon, los principales puertos de América, Europa, Asia, Africa y Australia, haciendo de fácil acceso á California todos los pueblos del mundo.
La seguridad, la baratura y las comodidades todas de la vida, se han trasladado á esos buques, al punto que familias enteras se estacionan en ellos.
Los negocios de la Compañía requieren, en movimiento perpétuo, 35 agencias colocadas en los puntos más importantes de las costas de los Estados-Unidos, México, Sur, Centro América, el Canadá, Inglaterra, Japon, China y las Indias Occidentales. La capacidad de su flota excede de 70,000 toneladas, y la distancia entre los puertos de salida y entrada que los vapores atraviesan en viajes regulares, es de más de 25,000 millas por viaje.
Uno de nuestros complacientes compañeros de paseo, continuó mi amigo, nos hizo una descripcion animadísima del vapor conocido con el nombre de “Ciudad de Pekin,” llamado por los marinos “El Palacio Flotante.”