Pobre nave que anhela en la bahía
Cruzar soberbia los inciertos mares;
Que de las hondas la inquietud bravía
Piensa en su loco error que son cantares.
¡Oh! no dejes el puerto, vida mia;
No te entregues del viento á los azares;
No provoques las iras de la suerte
Cerca el escollo ves, que da la muerte.
——
Al amor abres la existencia pura
Y dejas que se escapen en raudales
De tu alma los tesoros de ternura;
Pródiga desparramas sus cristales
En seca arena, y en la roca dura,
Y cuando en vez de amor, te cerquen males,
En estéril desierto y entre abrojos
Agotarse el raudal verán tus ojos.
——
Triste es, muy triste, en insensato empeño
Brindar caricias y encontrar quebranto,
Y despertarnos del placer del sueño
Para inundarnos en eterno llanto;
Triste es buscar el porvenir risueño
Y encontrar donde quiera negro espanto,
Sed devorarnos, y empapar el labio
En la hiel quemadora del agravio.
——
Pobre mujer, tu angustia es nuestro juego,
Y tu llorar de amor, es nuestro hastio;
El que te dice que te adora ciego,
Te hiere aleve con engaño impío:
Niña inocente, del amor el fuego
Será tal vez de lágrimas un rio.