En medio de las sombras atravesábamos alturas levantadísimas y aisladas rocas, en cuya cima abrió una como ceja el camino sobre una pared lisa, y por aquella ceja, balanceándose; sobre el abismo, pasa la locomotora y el tren poderoso.... las luces de los faroles como que se descuelgan para alumbrar la inmensidad del abismo, muriendo en sus sombras pavorosas....
Gemia con prolongados ecos el viento, caia la nieve azotando los vidrios del wagon, los pasajeros guardaban profundo silencio.
Varios amigos nos refugiamos al cuarto de fumar: la conversacion giró incierta sobre varios asuntos, fijándose al último en la historia del ferrocarril del Pacífico y en los progresos del vapor.
—Parece increible, dije yo, que un invento planteado apénas en 1831, haya producido tan estupendos resultados.
—Pero los obstáculos que aquí se amontonaron, dijo M. Gland, exceden á toda ponderacion; parece que se trataba de un duelo á muerte entre la audacia del yankee y las dificultades de la naturaleza.
—Si hubiéramos podido disponer en Sacramento, me dijo Lorenzo, de media hora siquiera, ya habria llevado á vd. y le habria colocado en frente de la casa núm. 54.
Veria vd. una tienda de aspecto sencillo con un rótulo maltratado por el tiempo; que dice simplemente: “Hunkington y Hop-Kins.” El establecimiento es una ferreterría y sus propietarios lograron, á fuerza de actividad y de honradez, acumular una fortuna regular. En esa casa se proyectó el ferrocarril del Pacífico.
Aunque simples comerciantes aquellos propietarios, se ocupaban de la política: fueron primero Free soilers y despues republicanos: la casa era punto de reunion de sus correligionarios; con ese motivo asistian frecuentemente Stanford, despues popular gobernador de California, y los dos Crokers, uno de ellos juez y ambos hombres inteligentes y de empresa.
Vaso de cerveza en mano, y al amor de la chimenea, se discutia sobre política, recayendo siempre la conversacion sobre las ventajas inmensas de un ferrocarril que atravesase aquellos desiertos, comunicando el Atlántico con el Pacífico.
—Ya vd. sabe, interrumpió uno de los circunstantes, cómo comienzan aquí estos negocios: dos ó tres arbitristas, con un nombre que dé algun viso á su frente, logran una concesion, forman su fondo (stock), cierto ó imaginario, y quiebran.