—Sí, señor, me replicó Mr. Gland; pero ántes de siete años, el 10 de Mayo de 1869, estaba concluida.
Al principio se marchó con bastante rapidez; pero al fin, una especie de fiebre, de rabia, se habia apoderado de ambas Compañías.
En Abril de 1869, una de las Compañías construyó diez millas en un dia (más de tres leguas). Lo más notable es que solo ocho hombres colocaron y manejaron todos los rieles. Estos ocho gigantes trasportaron cada uno 8,000 arrobas de fierro en el dia!!
En la parte de las Montañas Rocallosas, el general Dodge, que dirigia los trabajos como ingeniero en jefe, dió á sus obreros organizacion militar.
Salvajes y animales feroces corrian despavoridos á la proximidad de los trabajadores.
Los primeros obreros hicieron pié en Julesburgo.
Los irlandeses terraplenaban; gritones, batalladores, afectos al trago, vivian en casas rodantes de madera. Cada cual tenia su revolver al cinto para defenderse de los indios y para armar campaña.
Entre estos obreros y sus secuaces, habia la gente más perdida del mundo: aventureros de todas las naciones, figuras siniestras, fachas patibularias, arpías desechadas de la cárcel y los hospitales.
Los salones danzantes eran teatro de asaltos cuotidianos y batallas en forma, que apaciguaba el terrible juez Linch, que solia funcionar activamente. Al general Dodge cupo la honra de domesticar estas fieras.
Avanzó el camino á Chayene: desaparecieron las fieras de que hemos hablado, y una ciudad floreciente, industriosa y feliz, brotó en el desierto de aquella levadura de veneno, de víboras y de guano de vicios.