Esas grandes rocas como columnas, cuyas cimas apénas alcanza la vista, es el Monument Point, los lagos que están á su pié se llaman Alcalinos, el aire en estos lugares es sofocante y malsano.

Desde las alturas de esas rocas se percibe el gran Lago Salado.

No se fije vd. en ese grupo de casucas: es Rosel.

Este gran conjunto de rocas, me dijo mi guía, siempre al avanzar rapidísimo del tren, es Promontory: aquí se verificó la union de los caminos en Mayo de 1862. Vamos adelante.

—No adelante, dijo Lorenzo, que bien vale la pena refiera vd. á Fidel algo de aquella solemnidad que completó la comunicacion rápida de los polos, uniendo al Atlántico con el Pacífico.

—Yo no recuerdo bien, replicó Mr. Gland; pero vd. podria referirnos algunos pormenores de aquel grande acontecimiento.

—Escuche vd. lo que recuerdo, aunque muy confusamente, continuó Lorenzo, y eso porque hace poco refresqué mis ideas con la más popular Guía de viajeros titulada: “Crofutt’s Tras-Continental Tourist.” Despues de recapacitar algunos instantes, así habló Lorenzo:

“El lúnes 10 de Mayo de 1869, en este punto se fijó el último clavo, ó como si dijésemos, el amarre de los lazos que unen al Atlántico con el Pacífico.

En este lugar parece que se habian dado cita los representantes de todos los pueblos del globo, bajo arcos y bóvedas de banderas de todas las naciones.

Se terminaba aquí la construccion de 1,774 millas, que era el trayecto del camino.