Habiamos tocado la estacion anterior á Omaha: á los lados del paradero del tren, que despedia luz vivísima, se distinguia una diligencia y varios bogues; de uno de estos bogues se apeó un arrogante caballero, moreno, de cabello negro, de maneras desembarazadas y ojos negros hermosísimos: detúvose el tren, el jóven saltó y se colocó al pié de la escalerilla del wagon. El viajero comun de dos, con la velocidad del relámpago, recogió su saco de viaje y se precipitó fuera del coche; apénas salido, se lanzó á los brazos del dueño del bogue.... al hacer este movimiento, se le cayó el sombrero, y una catarata de rizos de oro inundó los hombros y el cuello del jóven de los ojos negros......
Yo habia seguido maquinalmente al viajero y estaba estupefacto con la trasformacion.... quise darme de cachetadas.... cuando estaba suspendida en los brazos del viajero afortunado, se volvió á mí, y con una sonrisa angélica, me dijo: “Adios, Sr. Prieto!.... Adios!”
Tan linda!.... y sabe español.... Soy un asno, soy un rinoceronte.... ¡pecador de mí!
A poco se detuvo el tren en Omaha, y miéntras mis compañeros comian, yo apunté en mi cartera:
Omaha: Término del ferrocarril de la Union, está á la orilla occidental del Missouri y al lado del famoso puente que se cita como un grandioso monumento. Es extraordinario el movimiento que se nota por todas partes: vienen á agolparse á nuestro alrededor, ómnibus, coches, quitrines y carros de todos tamaños, para conducir pasajeros, equipajes y efectos. La poblacion, sin embargo, solo tiene diez y ocho mil habitantes. El edificio más notable que percibo por aquí cerca es Claim House (Casa de reclamaciones).
En 1854 este era un punto casi desierto: la oficina de correos era el sombrero del administrador, porque en él recogia y despachaba la correspondencia.
La poblacion tiene hoy 18,000 habitantes, y la oficina de correos, así como las del Estado, se encuentran en edificios magníficos.
Al principio los hoteles de Omaha eran de segundo órden; pero se organizó una Compañía y se edificó el Gran Hotel Central, que puede figurar, y es mucho decir, entre los buenos hoteles de los Estados-Unidos.
Por todas partes se ven hornos de fundicion; por todas partes hay regada maquinaria; se suceden las fábricas, y la plata y el oro beneficiados se calculan en más de un millon de pesos anuales.
Los principales periódicos que se publican en la ciudad, son: El Heraldo, La Tribuna, El Republicano, y La Abeja. Además, hay un periódico Bohemio, otro Escandinavo, otro Aleman y un Semanario de Agricultura, que goza de merecida nombradía.