En el pilar central del puente se fabricó una plataforma, en que se reune por las noches la música militar.

Desde aquel sitio se disfruta la vista de un panorama magnífico: el rio cuajado de embarcaciones, las fértiles llanuras del Illinois á corta distancia, y en el fondo, hasta el horizonte, se percibe, se ve, un bordado de alegres sementeras, cortado de Norte á Sur por una ancha faja de plata, con ligeras sinuosidades, que parece una mansa corriente, y que conduce á la mar, como dice Simonin, una de las más grandes masas líquidas que corren sobre el globo.

Descendimos de la Lonja y nos dirigimos á la oficina de apagar incendios. Allí nos recibió un caballero chaparro, de una fisonomía alegre como una sonaja, de dentadura blanquísima y de unas mejillas escarlatas que reventaban de gordura.

Reia de todo, nos apretaba las manos hasta hacernos desesperar, iba, venia, y se manifestaba, no con intimidad, sino casi con parentesco, con sus caballos.

La oficina tiene el mismo ó mayor esplendor que en San Francisco, con la diferencia de que cada caballo es un prodigio de hermosura, y que haria una buena compra quien consiguiese cada uno en mil quinientos pesos.

El cicerone escarlata de que acabo de hacer mencion, afable, obsequioso, semibrusco, pero atento y franco, es un personaje popularísimo en la ciudad entera, por su nobleza y generosidad.

No solo enseñó á mis compañeros todas las oficinas, sino que ofreció hacer, como lo hizo en la tarde, un simulacro de apagar un incendio en nuestro propio hotel, para que viésemos funcionar las máquinas.

El escarlata y yo fuimos los hombres más amigos del mundo, y apuramos sendos vasos de cerveza en el breve espacio de nuestro conocimiento.

Miéntras descansaba el Sr. Iglesias y recibia personas de las más notables de la ciudad que le presentaba el senador y el distinguido periodista que ya conocemos, yo, sacudiendo la albarda de la etiqueta, me lancé á recorrer la animadísima ciudad.

Como era mi costumbre, entré en dos ó tres tabaquerias, cierto como estaba de encontrar en alguna de ellas gente de la tierra de María Santísima.