Se elogia su sentido práctico, porque todo lo quiere reducir á la mecánica y al número; el derecho, la economía política, la diplomacia, todo se subordina á la conveniencia del momento, aunque esto les produzca terribles desengaños.

En la guerra pasada se ha perdido un millon de hombres, se han gastado catorce mil millones de pesos; pero la emision del papel aumentaba el negocio, y se decia que casi era un bien la guerra.

Pero las quiebras se sucedieron, huyeron los capitales espantados, y en el fondo de la reorganizacion, quedan vivos los gérmenes de lucha entre el Este y el Sur.

No puede ser de otra manera: la masa del pueblo trabaja y se entrega á sus negocios; cosa de trescientos mil politiqueros tienen á su cargo, ó mejor dicho, profesan como industria la cosa pública: éstos están divididos en republicanos y demócratas, partidos irreconciliables, porque no caben en una propia especulacion: la lid se entabla; el partido vencido sigue explotando en corta escala á sus adeptos; el vencedor se apodera de los destinos públicos, y anda la anderga.

Vea vd. cómo pinta Molinari á los partidarios de Tilden, con motivo de la convencion de San Luis. Se habla del partido demócrata:

“Allí se encuentra, dice, el viejo propietario de esclavos, con el corazon henchido de amargos recuerdos, convencido de que la emancipacion era el robo, y de quien la única esperanza es la indemnizacion que puede arrancarse al gobierno.

“Allí se encuentra el viejo agitador separatista que precipitó á los Estados á la rebelion y redactó las actas de sesecion. Allí están los oficiales y soldados que hicieron flotar la bandera confederada sobre campos de batalla teñidos de sangre de sus compatriotas, y que se vanagloriaban de sus expediciones como títulos legítimos para los honores y los empleos. Allí están los nombres del congreso rebelde de Richmond, que debatieron á puerta cerrada la cuestion de la bandera negra....”

—No, decia mi amigo, la cuestion en muchos puntos está intacta ahora como ántes; es preciso armonizar por medio de la libertad intereses que aun están encontrados. Hoy puede decirse á Hayes como se decia á Grant:

“Los productos que alimentan las manufacturas del Norte y sostienen las relaciones con el extranjero, se recolectan en el Sur; el Oeste cuenta con los mercados de la Luisiana, de la Florida y de la Carolina, para la salida de sus cereales, en cambio de lo que recibe azúcar y tejidos. De esos intereses comerciales depende todavía la conservacion y tranquilidad de la Union.”

Durante la travesía en que me ocupo, se hablaba de la série de batallas conocida en la última guerra con el nombre de la “Campaña del Mississippí,” y se repetian nombres que, aunque nos eran familiares, oiamos figurar con cierto carácter de novedad.