“La tarifa actual empobrece multitud de industrias para subvencionar un pequeño número, prohibe la importacion que podria comprar el trabajo americano, ha degradado al comercio americano, ha detenido la venta de los productos del trabajo entorpeciendo los cambios; una industria que ocupa la mitad de la poblacion y cuesta al pueblo cinco veces más de lo que produce el Tesoro, impide los progresos de la produccion y es nociva al trabajo. Queremos que la aduana se reduzca á su purísimo carácter fiscal. Tal como está la tarifa, solo sirve para alentar el contrabando, enriquecer empleados pícaros y precipitar en la bancarota á los negociantes honrados.”

No obstante las recriminaciones que se hacian al partido republicano, éste decia en su favor:

“Durante el último año fiscal que terminó en 30 de Julio de 1876, el excedente de los ingresos fué 29.249,000 pesos, que fueron aplicados á la reduccion de la deuda. En los diez últimos años, el reembolso ha sido 579.423,284 pesos de nuestra deuda. En 30 de Junio de 1866, la deuda nacional era de 2,640.348,000 pesos. En 1866, el ingreso producido por las contribuciones interiores era de 309.226,813 pesos. En 1876, se redujo en 200.000,000 para aliviar al pueblo.”

Veamos ahora la situacion del Sur pintada por un republicano:

“Cinco, diez ó veinte negros han sido muertos, y á veces tambien algun blanco segun se nos dice diariamente; pero cada anuncio de un hecho de este género, es seguido de la mentira de estampilla de que los negros han comenzado el ataque ó los blancos se han limitado á defenderse. Los negros, pobres ignorantes, casi desarmados ó sabiendo apénas servirse de sus armas, son representados como precipitándose sobre sus adversarios, bien armados, ejercitados é intrépidos, haciéndose matar con el único objeto de preparar un pequeño suplemento de capital político á sus amigos del Norte.

Los asesinatos cometidos de diez negros en Hamburgo, con las particularidades de una atrocidad extraordinaria, no son sino el prólogo de la campaña en favor de Tilden en aquel Estado.

Ese es el principio de la obra de intimidacion. Bajo un pretexto fútil y escandaloso, como trescientos hombres blancos invaden aquella pequeña aldea habitada por gente de color, y ejecutan allí sus asesinatos, lanzan á los bosques á las mujeres y á los niños, y saquean sus infelices habitaciones.”

—No se apure vd., decia yo al entusiasta mexicano que me hablaba de estos pormenores: si le cogemos la embocadura al sufragio, como estos caribes, armaremos cada zambra de perecernos de risa.... No se puede decir que estemos del todo atrasados...................................

—No, no es para dar idea, á galope, de la situacion de los partidos en los Estados-Unidos, y mucho ménos despues de la guerra. Cuando vd. profundice sus estudios, verá que en la vida privada, el americano es inteligente, racional y modesto; pero en cuanto se trata de la cosa pública, nada conoce vd. de más fátuo, de más pretensioso é intolerante.