Tocamos la puerta, depositamos en la antesala en un mueble ad hoc que existe en todas las casas de los Estados-Unidos, sombrero y paraguas, y penetramos al salon, casi á oscuras, porque eran más de las seis de la tarde.

La Sra. Godoy, que aunque no es como sus hijos nativa de México tiene verdadera pasion por nuestro país, nos recibió al Sr. Gomez del Palacio y á mí con finas atenciones y con la dulzura seductora de las señoras de nuestro país. La Sra. Godoy trabaja á la par de su hijo, dando lecciones de música é idiomas.

Como he dicho, al entrar estaba el salon casi á oscuras: á poco de estar en él se encendió el gas y vimos una reducida estancia adornada con exquisito gusto; alfombras, espejos y cuadros, un buen piano en el fondo de la pieza; pero yo apénas me fijé en esos accesorios, porque la luz bañó la cabecera de la sala y me conmovió lo que ví.

Cruzadas dos banderas mexicanas formaban pabellon á tres hermosos cuadros con los retratos de Juarez, Zaragoza y Ocampo: al pié de Juarez está otro cuadrito con Degollado y fotografías de mexicanos ilustres.

El conjunto forma una especie de altar en que hay acomodadas chucherías de México, muñequitos de barro de Guadalajara, figuritas de alabastro de Celaya, con tal amor, con tan voluptuoso esmero, como puede arreglar una madre el tocador de una hija adorada.

Respirábamos mexicano, teniamos inesperadamente una entrevista con la patria: la señora recordaba todas las calles, todos los paseos y á todas las personas notables. Atropellábanse preguntas y respuestas, se encendían los ánimos: nos entregamos al culto de la patria.

La señora se colocó frente al piano: el saludo era de rigor, el Himno nacional, que escuchamos con íntima emocion y recogimiento; despues.... ya conocen mis lectores mis flaquezas, me atreví á solicitar un recuerdo para los sonecitos del país, que como es de suponerse, pusieron como almíbar mis labios y armaron fandango dentro de mi corazon.

La conversacion se animó extraordinariamente.

—No vaya vd. á pensar, me decia la Sra. Godoy, aquí en muchas casas se tiene este fanatismo por nuestra patria. Hay un barrio mexicano, en que las tiendas, las fondas, los guisos, son al estilo de México.... Vd. verá: nuestro templo mexicano es provisional, porque la iglesia grande está en obra. El templo está dedicado á la Vírgen de Guadalupe, se predica en castellano y hace los oficios el señor obispo, que ahora se encuentra aquí.

En los dias de gloriosos recuerdos para nuestros hijos, reunidos ó aislados, pero todos tributamos á México nuestros homenajes. El 16 de Setiembre, el 5 de Mayo, el 2 de Abril, no faltan sus diversiones, porque al fin la sangre habla, y habla muy alto, en aquella patria de mis hijos.