Yo me contenia; estaba al cometer una barbaridad, mandando traer Champaña ó pidiéndolo; pero me volvia serio este Pancho Gomez, que no olvida jamás los reglamentos de la circunspeccion.
El jóven abogado se ofreció á ser mi cicerone en las excursiones que le anuncié para conocer algo de California.
La visita de la familia Godoy ha sido de las impresiones más agradables que yo tuve en California: es una familia modelo de finura y honra de México.
Al despedirnos me anunció la Srita. Godoy que me remitiria su Album para que escribiera yo cuatro palabras; y aunque me vinieron ímpetus de ponerme de rodillas para que olvidase mi manía aquella que en el buque me dió tanto en qué pensar, no hubo remedio.... el álbum aquel fué motivo para que me llovieran Albums por todas partes y yo soltara granizadas de versos á troche moche, como un espirituado.
A los dos dias de esta visita, el jóven Godoy, con exquisita cortesía y despues de invitar al Sr. Iglesias, pasó á mi cuarto para que fuésemos á la Casa de Moneda.
Copiaré mis apuntaciones hechas al paso y á pulso en aquella excursion.
“Estamos al frente del edificio de la Casa de Moneda, y no le doy epíteto alguno, porque lo colosal y lo gigantesco son términos vulgares, aquí donde lo titánico y estupendo sustituye muchas veces á lo grande y á lo bello.
Amplio y tendido pórtico de correcto estilo griego y robustas columnas de cantería, reciben que no sorprenden al viajero.
Está el edificio situado en la 5.ª calle y Mission, y se penetra por una corrida escalera de granito.
A un empleado que parece tener el exclusivo objeto de recibir á los viajeros, hicimos los saludos oficiales.