Hay allí extensos talleres en que se fabrica y repara la maquinaria: hicimos parada al frente de un inmenso pozo artesiano, de donde manan cada veinticuatro horas 25,000 galones de agua.
El pozo costó á la negociacion 1,600 pesos, y produce un ahorro de 8,000 pesos al año.
Pero nuestras observaciones se hacian por vapor: de trecho en trecho estábamos al dejarnos caer de fatiga; al fin nos derribamos en unas muelles poltronas en el despacho del director.
Amplio salon con grandes ventanas rasgadas á todos los vientos, larga y despejada mesa en el centro con recado de escribir, lujo espléndido con el dejo y el buen tono de sencillez admirable.
Ardia la chimenea. El director puso el dedo sobre un timbre que resonó obediente y apareció como brotando de la pared un negro vestido elegantemente, conduciendo en una charola de plata espumosas copas de Champaña helado.
Bebimos á la salud del director, y éste, en los términos más corteses, correspondió al bríndis, apurando su copa por México y por el Sr. Iglesias.
Despues se nos repartieron unos cuadernos, que son las Memorias anuales del estado que guarda la casa.
Nos despedimos llenos de gratitud y prendados de la finura y complacencia de los Sres. Lagrange y Godoy. Al volvernos, como para despedirnos del grandioso edificio, pregunté su costo y me dijo un empleado que habia sido de 1.600,000 pesos, y que todo él era de bóveda y estaba á prueba de fuego.
Al volver de la expedicion de la Casa de Moneda, y como por vía de descanso, escribí en el Album de la Srita. Godoy lo siguiente:
EN EL ALBUM DE LA SEÑORITA MEXICANA ADELA GODOY.