El aleman se sujeta á un plan de vida; el cubano vive al acaso.

Miéntras el aleman repara con nuevos esfuerzos un error de cálculo, el cubano lamenta su mala fortuna y maldice á los gachupines, lo mismo que vdes. al gobierno.

El cubano en la buena fortuna tiene dependientes á quienes manda; en la mala se aisla, y en los dos casos el paisano le es indiferente: el aleman se asocia, congrega á los suyos á su alrededor, y en un momento dado, concurre en masa al logro de sus empresas....

Para un aleman, un yankee es un loco de que puede sacar partido: el yankee á su vez ve al mexicano como á un mono que pudiera explotar, despues de haberse apoderado del árbol en que se guarece.

La ausencia completa de periódicos mexicanos escritos en inglés, el descuido de los negocios internacionales y otras mil causas, hacen que México se conozca muy poco; que desfigurado por los intereses, ya de los especuladores con el gobierno, ya de los tenedores de tierras en nuestras fronteras, ya por los revolucionarios que acuden á Orleans y otros puntos á proveerse de recursos, y á los que se les suelen brindar armas y gente más ó ménos perdida para agitar las revueltas en el interior del país, mexicano sea para el vulgo de los Estados-Unidos, sinónimo de turbulento, de holgazan y de incapaz para gobernarse por sí.

—Bien, dije á Nicolás; ¿y de qué viven los extranjeros que componen la poblacion?

—Los franceses, me contestó, se han apoderado del pequeño comercio: las fondas, las pastelerías, último refugio de sus grandes hombres; la lencería, la mercería de pacotilla, la pasamanería y las modas, son sus grandes recursos de subsistencia.

No faltan, por supuesto, sus vendedores de agua de Lourdes y sus viejas estúpidas de falla y caja de polvos, vendiendo libros de misa, medallas y rosarios.

—Con una de esas cariátides de sacristía tuvimos un altercado Alcalde y yo cerca de la iglesia parroquial, que fué para poner papeles en las esquinas.