Nosotros aplaudiamos al placer ajeno, dábamos nuestro escote al legítimo regocijo de los que sienten y aman, y esto hacia que tocasen con las nuestras sus copas aquellas gentes, y que despues estuviéramos iniciados hasta en la alta diplomacia de los bastidores.
Cerca de las doce de la noche acababan las funciones del Alcázar.
Alcalde y yo nos retirábamos por aquellos callejones desastrados, tropezando en las banquetas desiguales; pero eso sí, remedando el canto y el bailete de los cómicos
Nous ne sommes ni hommes ni femmes
Nous ne sommes que d'Auvernians....!!
No somos ni hombres ni mujeres: somos de Aubernia.... cualquier cosa.... pero de esas bojedades que quitan la murria y que valen mucho por lo mismo.
En la ciudad reinaban las tinieblas.... á muy largos trechos encontrábamos algun policía que marcaba las horas y advertia de su vigilancia, golpeando con su macizo baston la orilla de la banqueta.......
A dormir, chicos.