El fondo del salon tendrá ocho varas á lo más, ocupadas con el palco escénico, con su telon rumboso y su orquesta al frente: de suerte que es una representacion en familia.

Es increible todo el partido que sacan empresario y actores de tan corto espacio.

Pero se desplegan grandes horizontes, se ven montañas, se dan batallas, y el salon y el palacio aparecen á lo vivo con sus accesorios, en que campea notable propiedad.

En lo que hay positiva riqueza es en el repertorio teatral, en esa multitud de vaudevilles, de canciones, de refranes y de chistes, verdaderos tesoros de gracia y talento.

La risa, la mueca, el brinco, la coquetería, la caricatura, encuentran inventores y perfeccionadores; el público, que tiene derecho á consumir por valor de cinco centavos por el boleto de entrada que vale veinticinco, está muy distante de conformarse con la taxativa oficial, y entre risas y lágrimas, palmadas y arranques de entusiasmo, hace desaparecer toneles de cerveza.

El humo, el ruido de los vasos, las conversaciones acaloradas, el apeñuscamiento de la concurrencia, dan extraño carácter de animacion al cuadro, esencialmente en los entreactos; pero realmente guarda todo el mundo la mayor decencia y compostura, de suerte que nunca presenciamos un solo escándalo en el Alcázar.

Los concurrentes asíduos tienen sus actores favoritos, les alientan, les miman, les presentan bouquets y en sus beneficios les obsequian.

Pero vdes. no pueden figurarse todo lo que hay de chiste, de buen humor, de gracia, en aquel teatrito.

El conjunto es de personas educadas y bien recibidas en sociedad.

Con las representaciones alternan piezas escogidas de canto y baile, recuerdos de las costumbres íntimas de la Francia, peculiaridades fisionómicas de determinada provincia, de determinado acontecimiento histórico. Otras veces era la Chaumier, era Maville; y un poste, un árbol, un incidente cualquiera, servia para despertar los recuerdos, y que en el aire que hacia temblar el canto, aquellos franceses bebieran la patria. Entónces saltaba el ritmo de los actores al palco, las miradas se iluminaban, los cuerpos se erguian y pasaba entre la fanfarre de la orquesta, patria, amor, familia, creencias y cuanto tiene de más querido el alma del mortal.