Ni el viento que murmura entre las hojas,

Dieron luz y consuelo á las congojas

Del corazon que derramaba hiel.

——

Pobre niño! pisando con su planta

Desnuda, los abrojos de la vida,

Dejando sangre de su planta herida

Al saludar la hermosa juventud.

Pasaba la fortuna en su carroza

De púrpuras y armiño, perlas y oro: