Más quisiera sufrir, mi sér proscrito

Del dolor ambiciona el infinito,

Porque siempre consuela la grandeza.

Pero dejar que el fango pestilente,

Hez de gusanos, de infeccion abrigo,

Derruya de la torre los cimientos:

Dejar que triste se hunda, ser testigo

Del reluchar de abandonada nave

A la que ingrato puerto negó abrigo....

¡Qué horror! ¡qué horror! y la existencia mia