Es su placer, y en su entusiasmo corre

Con vuelo temerario á lo infinito.

——

¡Pobre niña! que mira sus amores

Nacer entre las zarzas del martirio,

Como la luz del alba que alumbrara

Al viajero fatales precipicios.

——

Y pobre Lilia, que regó con llanto

Su linda alcoba y sus salones ricos,