Desesperada de encontrar de Pablo
De sus cegados ojos el alivio.
——
La noche estaba en su alma; en desamparo,
Exhalaba quejosa sus suspiros,
Como ave herida que á los anchos mares
Tuerce inexperta del materno nido.
——
En vano quiso del feroz banquero
Consuelo hallar, que sus ardientes mimos