Despertaron, las víboras del celo,

Voraces en su pecho empedernido.

——

Y torvo y suspicaz, siguió los pasos,

Sintiendo el garfio de rencor maldito,

Y esperando le dieran sus pesquisas,

A sus fieras venganzas un resquicio.

——

Rompió los diques el amor un dia,

Y tierno, astuto, inmenso y atrevido,