Nueva-Orleans.—Marzo 25 de 1877.


XIII

Salida de Orleans.—Cincinatti.—Claveland.—Búffalo.—Llegada á Niágara.—El Niágara.

Nuestra salida de Orleans fué poco más ó ménos á las cinco de la tarde. Las pocas, pero generosas y amadas relaciones que allí dejamos, hicieron sombría nuestra despedida; sobre todo, aquella marcha al acaso, como sin rumbo, como perseguidos por nosotros mismos, me entristecia lo que no es decible.

Viajeros un tanto aguerridos, nos colocamos lo mejor posible, pusimos en regla nuestros triquis, y merced á las inagotables bondades de Gomez del Palacio, no teniamos que apurarnos en materia de trasportes y formalidades para los equipajes.

El servicio de los ferrocarriles en el Sur, es muy inferior al del Norte en cuanto á exactitud, limpieza y comodidades.

Nuestro objeto era visitar el Niágara, y esto me tenia inquieto como á un chicuelo, gozando en mi mente con un espectáculo que era como todo un mundo desconocido para mi imaginacion.