"Los negociantes de estos mundos hacen su humbog á su modo, la concesion triunfa, el ferrocarril es del lago de Texcoco á la luna; se han colmado los deseos de los hombres del progreso.... y no se tiene un centavo para nada.... el grande agente queda con bola en mano, el camino en imposibilidad de hacerse, y el nombre de México por los suelos, y una concesion que rueda y pide prórogas, que es una gloria."

Lancaster, con su genial finura, pero con energía extrema, replicaba á M. Frank, y yo terciaba calmando los ánimos, porque solo se trataba de una conversacion.

La actividad del tráfico, los terrenos esmeradamente cultivados, las chozas más cuidadas, algunas estancias anunciando riqueza, nos advirtieron de la proximidad de Cincinatti, capital del Ohio.

Distínguese á lo léjos esta ciudad rodeada de colinas de grande elevacion, como en el centro de un valle verde y risueño, que corta culebreando el rio Ohio, fuente del progreso y bienestar de aquellas florecientes comarcas.

Mr. Frank se mostraba complacido de mi admiracion sincera por aquel espectáculo, que me recordaba panoramas muy semejantes del interior de nuestra patria.

—La ciudad, como puede vd. percibir, está sobre dos planos, uno de sesenta y otro de ciento doce piés sobre el rio.

Este comienzo de zig-zag que siguen caprichosas calles y tupidas arboledas, hacen muy interesante la ciudad y muy bella la parte destinada á los negocios, que tiene bellos edificios, en su mayor parte de piedra azul de cal.

—Lee aquí, me dijo Lancaster, que tenia en sus manos una guía de viajero: puede que te sirvan algunas de estas noticias. Leí en efecto:

"Cincinatti fué fundado en 1788; pero por algunos años las guerras con los indios detuvieron los progresos de la poblacion.

"Era ésta en 1800, de 750 habitantes. En 1814 fué declarada ciudad.