Mi pecho de patriota, mi alma de hombre

Se inundan en la luz de tu victoria;

Enjugo el triste llanto,

Y dispersas las nubes del quebranto,

Brilla en los cielos, como sol, tu historia.

De orgullo y pompa, y de esplendor vestida,

Bella y convulsa con tu aureola de oro,

En medio de tus hijos insepultos,

En la tierra teñida

Con sangre, vindicando tu decoro,