La luz divina de tu excelso asiento
En tu infame verdugo reflejaba,
Augurio de baldon y de escarmiento.
¡Grande es la guerra! grande la matanza
Cuando encendidos de furor los pechos,
Los pueblos sin cuidar de su pujanza
Se levantan vengando sus derechos.
¡Grande es la guerra! entre el fragor tremendo
Se columbra un arco-íris de esperanza,
Se miran sus horrores con delicia,