Se calcula que se invierten treinta y tres dias en las ochenta y tres distintas operaciones necesarias para concluir un fusil Remington, desde el cilindro de acero fundido, hasta que llega á manos del ensamblador, convertido en brillante tubo, calibre 50, para entregar á México por ejemplo.
El tren que nos conducia hizo parada, como todos los que por allí atraviesan, porque así lo exige el tráfico de la fábrica, y entró á nuestro carruaje un jóven á quien yo habia conocido y tratado en México en la casa de D. José María Sanchez.
Es José María Sanchez, hermano de D. Delfin, enlazado con la distinguidísima familia del Sr. Juarez.
Entró como dependiente en la casa de Remington, y á fuerza de inteligencia y trabajo logró un rango superior en la negociacion, viniendo á México en calidad de su apoderado y haciéndose en esta plaza, por su finura, formalidad y honradez, de generales simpatías.
El jóven transeunte á que me refiero es amantísimo de México, para mí la primera de todas las recomendaciones: agobiélo á preguntas, charlamos y remojamos la palabra como debe hacerlo la gente que se respeta.
Aprovechando el tiempo y el corto descanso del tren, desde la plataforma le señalaba los edificios que más llamaban mi atencion, pidiéndole explicaciones.
—¿Y ese edificio, el más grande de todos, que tiene cinco pisos, y como que se aisla adelantándose á los otros?
—Esa es fábrica de instrumentos de agricultura, en que se fabrican máquinas baratísimas de las más recientes invenciones, y se expenden palas, picos, arados, hoces, rastrillos y cuanto puede necesitar la finca de campo mejor montada.
—Más acá estoy viendo otro edificio muy aislado, de tres pisos.
—En efecto: esa es la fábrica de cartuchos.