El primer piso está destinado á cortar el metal en ruedas como pesos, segun el calibre del cartucho.
El segundo piso contiene la maquinaria por donde se estira el metal, que pasa por seis operaciones ántes de poder recibir la bala.
El tercer piso es el de primor: es un paraíso que alberga á la coleccion de muchachas más lindas que puede vd. imaginar: trescientas de estas criaturas están exclusivamente destinadas á poner la pólvora en el tubito metálico y colocar el fulminante, operaciones curiosas que requieren, así como el engrase, mucha delicadeza.
Está aislado el edificio, porque es un gran depósito de pólvora rodeado de las más previsoras precauciones. En ese edificio ha llegado á construirse hasta un millon de cartuchos por dia.
Contiguo á ese edificio está el de esas maravillosas máquinas de escribir, de las que se han visto varias en México y de las que aquí se sirve todo el mundo con la mayor comodidad.
Escribe uno como quien toca un piano, y puede soltar pliegos y pliegos como por vapor, cuando está diestro, y sin experimentar cansancio; es como la máquina de coser para las mujeres: los hilvanadores de letras, harán tambien á centavo la vara de escritura, andando los tiempos.
—El grupo de edificios que se ve detrás, sí parece unido, observé á mi guía.
-Sí, señor; están unidos por puentes y se recorren todos sin tocar en tierra.
Al frente tiene vd. el despacho de Remington, viejo de fisonomía un tanto áspera, pero lleno de generosidad, sincero, franco y deseoso como pocos de hacer el bien.