El armero que proveyó de caja á Eliphalet, era hombre de conciencia; le elogió su trabajo, y el chico dijo: "Haré más cañones, puesto que me salen bien." Acreditóse la mercancía, la demanda de los cañones crecia y le dejaba utilidad.... goahed, adelante! y la fragua se acompañó de otra, y en dos edificios flamantes se construian llaves y cajas.

Tal fué la primitiva fábrica de Remington en la cabeza de la cañada, donde permaneció nueve años, extendiendo por todas partes su reputacion. (De 1816 á 1825.)

En 1825 compró Remington el terreno en que hoy está la fábrica y tiene el nombre de Ilion. En 1835, Eliphalet era rico fabricante y tomó parte en las contratas que la casa de Sprienfield y C.ª tenia con el gobierno de los Estados-Unidos.

Entónces la fábrica tomó mayores proporciones, y Eliphalet asoció á dos de sus hijos mayores de edad, á sus trabajos.

Con uno de los hijos de Remington se repitió la anécdota del pedido de una escopeta; pero Remington el capitalista, no era el labriego su abuelo; dióle el cañon de la escopeta al chico para que él fabricase la llave y la caja. El testarudo retoño del enérgico Eliphalet se dió tales trazas, que produjo al fin el fusil Remington, sin rival en el mundo, y fuente de la riqueza de la familia y del hermoso pueblecito de Ilion.

Vd. perdone mis divagaciones. Quedamos en la puerta del despacho. Entrese vd. de rondon y verá una gran sala tapizada de estantes, en donde hay armas de todos los tiempos y de todas las naciones, conservadas con delicado primor.

Pared de por medio del despacho, está la oficina del tesorero, que tiene en movimiento algunos millones de pesos.

A la vista del jefe de ese departamento, se ven como cuarenta tenedores de libros, de cada una de las secciones de las fábricas, y uno que los comprende á todos, como si dijéramos, encargado de la formacion, dia por dia, de la cuenta general.

Abandona vd. esa elegante oficina, pasa unos puentes, y el ruido, la llama y hombres como demonios, aturdiendo con sus martillazos en el yunque, le advierten que está bajo el dominio de Vulcano.

Cuarenta hornos despiden llamas y chispas en aquel lugar, que sorprende por su actividad y por su aspecto fantástico. Desde el tejo que envía Inglaterra, hasta el tubo reluciente que se coloca marcado en la caja, se ve en aquellas fraguas, pudiéndose seguir sus curiosas trasformaciones.