Tambien en las cubiertas que se expenden para cartas no certificadas, hay impresa una advertencia para que si dentro de diez dias no se ocurre por ellas, se devuelvan al punto de partida: medida de fácil ejecucion muy útil para el público.

En general, las cartas sobrantes vuelven de tiempo en tiempo á las oficinas centrales, donde se inutilizan con las formalidades que en México. En esa operacion lucra mucho el Correo, porque siendo la moneda papel, se incluyen en las cartas valores que quedan á beneficio del Correo.

Las diversas secciones que manejan caudales llevan su contabilidad separada; pero esa contabilidad se concentra y recibe una especie de glosa, mes por mes, en una oficina que preside un auditor ó sobrevigilante de la legalidad de todos los actos de la oficina.

Descendimos del primer piso y nos hallamos bajo una inmensa techumbre de fierro y cristales, que comunica luz al edificio y le da una extraordinaria grandiosidad.

Desde los corredores intermedios se ve aquella ciudad en miniatura, formada de mesas larguísimas coronadas de elevados estantes, todos con sus divisiones alfabéticas.

Colocados en un buen punto de vista, me dijo mi cicerone:

—Vea vd. aquel timbre colosal y bajo de él un cuadro de cristales.

Luego que llega una balija, sea de dia ó de noche, suena ese timbre y aparece un número en el tablero. El timbre es la voz de alerta, el tablero indica la procedencia del correo que llega.

Se recibe la correspondencia y se distribuye en aquellas grandes mesas y aquellos estantes destinados con separacion al público, á las cajas del apartado, á los carteros y á las carreras foráneas.