Ya está vd. viendo desde aquí, de trecho en trecho, unos estantes hechos de cajoncitos que giran como una gran devanadera: ahí se colocan las cartas del público. Las cartas del apartado se conducen á sus cajas desde aquellas mesas.
En cuanto á esas otras grandes mesas con estantes, son de los carteros que por sí hacen su distribucion, y entran y salen á su departamento dos y tres veces al dia.
Las cartas foráneas tienen aquel departamento separado.
La correspondencia que sale está sujeta á las siguientes operaciones.
Detrás de cada uno de los buzones marcados en el exterior, hay una cajita portátil en que se reciben las cartas distribuidas por los interesados.
Al recogerse para inutilizar la estampa con el sello negro, se revisan y vacían sus balijas, recogiéndolas el que les da direccion.
Las balijas están suspendidas con ganchos á las paredes de alambre que rodean cada seccion.
Bajamos de nuestro corredor, anduvimos por aquellas calles formadas de mesas y estantes, en que no se ve una carta que no esté encarrilada á su destino, y nos detuvimos frente á un pozo que da á un departamento subterráneo.
Ese departamento tiene grandes paredes en semicírculo, con cajones con grandes letras.