"Apénas tuve tiempo de dirigir una mirada al aterciopelado césped del frente de la casa, á las callecitas simétricas del jardin y los claros de las aguas, que tienden á trechos como despedazados espejos que duplican los encantos de la agreste mansion.

"La tarde estaba fria: nos recibió amoroso un saloncito, que es un camarin de primores: preciosos cuadros, ricos espejos y candelabros, unas elegantes alacenas con escogidos libros, una y la otra con chucherías de marfil y de oro, de porcelana y concha, recogidas en los diversos viajes del poeta, grandes sillones, elegante piano.

"Bryant es viudo, tiene una hija casada y otra que vive con él, quien, en union de una sobrina, nos hicieron, con exquisita finura, los honores de la casa.

"Mi hospedador diligente encendió, como por mágia, la chimenea del fondo del salon, y saltando la llama, nos envió caricias en el viento.

"Despues de unos instantes de reposo, me tomó de la mano mi amigo, subimos una escalera, y mostrándome una alcoba primorosa con dos grandes ventanas al jardin y al rio que clarea entre las ramas de los grandes árboles, me dijo:

"—Esta es la habitacion de vd.

"Allí estaban representadas las atenciones del amigo, con toda la delicada prevision de la mujer.

"No hay un grabado, ni un cuadro, ni un mueble, que no sea una belleza, un capricho artístico, un ensueño.

"Colon dominando el mar, es el cuadro que preside mi alcoba. El génio interrogando lo desconocido. La grandeza casi divina del hombre, la grandeza casi humana de esa alma, remedo del infinito, que se llama el Océano.

"Apénas tomaba posesion de mi preciosa alcoba, cuando la voz del Sr. Bryant me invitó á la mesa.