"El comedor da al jardin, adornándolo muebles adecuados de la más perfecta elegancia, y las paredes están materialmente tapizadas de cuadros, entre los que distinguí paisajes de raro mérito.

"—Son cuadros, me dijo Mr. Bryant, con que me obsequian algunos artistas el dia de mi cumpleaños.

"Entónces quise afrontar la conversacion sobre las distinciones mil de que ha sido objeto el poeta; recordéle sus cartas sobre España, sus himnos y sus traducciones, entre ellas la soberbia de la Iliada, de la Odisea, y su sentida elegía á la muerte de Lincoln.

"Pero en esta vez, como en todas, Bryant no se acordaba de sí mismo: en él el sentimiento poético se revela cuando hace la apología de los demás; es no solo modesto, sino humilde y suave como un niño.

"Sentámonos á la mesa; el patriarca ocupó la cabecera; sirviónos la hija del Sr. Bryant el thé.

"Yo aprendia; la falta de cuchillo me embarazaba; la ausencia de mantel era una extrañeza; temia cometer alguna barbaridad.

"—Una vez por todas diré á vd., hice notar á M. Bryant, que si cometo alguna inconveniencia; que si alguno de mis hábitos me desvía de los de vdes., no es culpa sino de mi novedad en este país y en estas costumbres; pero pido mil perdones por todo.

"Y mi disculpa fué tan cariñosamente aceptada, que estableció cierta confianza y me animó á decir:

"—Si vd. ha notado tal vez poca modestia y acaso mucha exaltacion en encarecer las bellezas de mi país y sus hombres eminentes, es porque me preocupa la idea de que vdes. nos juzgan como en la barbarie, como que necesitamos de aprender en inglés los primeros rudimentos de la civilizacion......

"—No, no, de ningun modo, señor, me dijo el poeta; y aunque no conozco á México, porque solo dos meses estuve allí, conocí personas muy distinguidas: me acuerdo de un caballero abogado que sabia de memoria el "Paraíso perdido" de Milton.