Que baña el Oregon, rumor ninguno
Escuchando, á no ser el de sus ondas,
Y allí, en aquellos páramos, los muertos
Tambien encontrareis; miles, millones,
En esas hoy profundas soledades,
De edad remota entre la opaca niebla,
Cansados de vivir la sien doblaron
Al sueño entenebrido y sin memoria
Que duermen todavía. Los difuntos
Allí ocultan su reino solitario,