Al asomarme á ver la ciudad desde la torre de la Trinidad, veia el suelo de la calle con sus caballos y su corriente de gentío como al través de un tejido, y muchas veces, donde se cruzan los alambres, se hace como sombra en el suelo.
El gigantesco edificio que vamos á recorrer violentamente, está colocado, entre otros eminentes palacios, en la esquina Broadway y Dey, en la acera que da al frente de la casa de correos.
Tiene el edificio nueve pisos visibles, y diez contando con el subterráneo, y sigue en su fachada la arquitectura del renacimiento. Los materiales son granito, fierro, mármol y ladrillo.
La altura del conjunto del edificio es de 140 piés y 75 de frente, es decir, más angosto, pero más alto que el frente y las bóvedas de nuestra Catedral; y dije el conjunto, porque con la torre en que remata y en donde está colocada la campana, es de 230 piés de altura el edificio, como si dijéramos, veinte varas más alta que las torres de la misma Catedral.
Entramos al edificio que rodean en el exterior opulentos almacenes y tiendas, y nos encontramos en un extensísimo salon con puertas y ventanas amplísimas. El pavimento es de mármol blanco y azul; vense diferentes secciones con mostradores, escritorios y estantes; la gente circula y rodea cada despacho en febril actividad.
Presentáronnos debidamente, nos pusieron bajo la direccion de un cumplido caballero que habla perfectamente el español, y atravesando gente y abriendo puertas, nos sustrajimos á la luz, descendimos una escalera y nos hallamos en el subterráneo ó mansion de esas fieras de acero y de bronce, que se llaman las máquinas.
Allí estaban removiéndose sobre sus lechos de granito; allí, alumbrada por la luz del gas, dejaban percibir su afanosa tarea.
Tres pares de máquinas de vapor para los elevadores, esgrimian sus músculos con el poder de veinte y treinta caballos.
De pié y silenciosas, con sus brazos inmóviles, están las bombas, capaces de arrojar cada una de ellas mil galones de agua por minuto para caso de incendio, aunque en el edificio están las bombas ambulantes para acudir á donde estalle el fuego.