La mujer reducida á esa condicion de máquina, ni se asea ni piensa en su sexo, sus formas se descomponen, la sed la devora y la precipita en la embriaguez; sucia, desgarrada, abyecta, apénas se levanta del metate para hacer otros trabajos y para corregir á sus hijos que vagan abandonados, desnudos y como animales en el hogar.

Tan dura es la tarea que hemos descrito, que muchos hombres condenados á moler en las prisiones, prefieren los trabajos de limpieza y otros más penosos.

La madre casi no existe para el indio; las caricias, los cuidados y la enseñanza, le son desconocidos. La india vive poco y enferma, destrozándola la tísis desde su edad temprana. Entre los indios son frecuentes las deformidades que provienen del trabajo que tiene la india estando grávida.

La coquetería seductora de la mujer, su propension al cultivo de lo bello, las gracias, que son las flores del hogar, nada de esto se conoce donde la madre es á la vez molendera y donde no siempre se resiente de ese defecto el que de una manera casi irónica se llama bello sexo.

Dentro de la capital misma las tortillerías son antros de suciedad, con furias infernales que en cuatro piés, llenas de sucios harapos y envueltas en negro humo, cumplen con su ruda tarea.

¿Se comprende toda la trascendencia de libertar á la mujer de este trabajo?

Se dice que la harina que resulta de la máquina no se adapta á la confeccion de la tortilla, y eso no es exacto, porque en las pequeñas experiencias se ha visto lo contrario. Se pone de manifiesto la obstinacion de la costumbre, y eso quiere decir que la reforma se tendrá que hacer lentamente, poniendo de manifiesto tambien con obstinacion, los beneficios de la máquina. La frustracion de una, de dos y de cien tentativas, no debe desalentar.

Los municipios en las cárceles y hospitales, deben adoptar la máquina de moler maíz; ella hará avances, conquistará terreno, persuadirá con el ejemplo. Los dueños de las haciendas, sobre todo, deberian tomar por su cuenta revolucion tan benéfica.

Entónces la mujer emancipada, ocuparia sus horas en sus trabajos domésticos; entónces serviria de dócil instrumento á la instruccion, y regeneraria y dulcificaria las costumbres del hombre, dotando su hogar de encantos que hoy le son desconocidos.