Confieso mi pecado; aunque tenia idea de estos establecimientos en Europa, no les daba la formalidad que en sí tienen y que aquí comprendí; me parecia que era bastante ocuparse de las gentes para descender á los caballos, declarándolos punto ménos que nuestros semejantes.
Presentamos en un escritorio nuestras tarjetas para que se diera parte al director.
Varios empleados estaban ocupados en afanosos trabajos. Nosotros recorrimos los cuadros que adornan la pieza.
Los cuadros son recuerdos del martirologio de los animales. Vese por allí un perro sangrando, vencido en el combate á que lo azuzaron por especulacion; más adelante un gato gesticula atormentado por los chicos; como que implora piedad un rocin flaco y lleno de mataduras, tirando de un carro con un peso enorme.... Interrumpió nuestra revista el criado, que anunció que nos esperaba el Sr. Bergh.
Representa el estimable presidente de la Sociedad que visitamos, unos cuarenta y cinco años. Es pálido y de apergaminadas carnes, ojos claros y lacio cabello, que cae sobre su frente.
El Sr. Bergh ha viajado mucho, hizo su carrera en el cuerpo diplomático, conoce varios idiomas y posee conocimientos no vulgares en ciencias y en literatura.
Recibiónos con suma afabilidad en un precioso saloncito, lleno de libros, de periódicos, de instrumentos y de frenos, herraduras, collares y lo conducente al alivio de los animales.
Cuelgan de las paredes, con sus notas explicativas, varias tijeras, punzones, ganchos, espuelas y otros objetos de martirio, recogidos de manos de verdugos.
Bergh es un fanático penetrado de su alta mision; y como los hombres de su clase y de su temple, descubre con penetracion microscópica, tintas, delicadezas, relaciones y empleos de su mision que se escapan á la vista comun. Habla mesurado; pero una vez en posesion de la verdad que pretende demostrar, su voz se entona, adquiere verba fecunda y caen sobre sus palabras fervorosas, centellas de apasionada elocuencia.
—La existencia de los animales, me decia, es el complemento de la vida del hombre. Luego que un animal aparece acompañando al hombre, se mira la civilizacion.