Por otra parte, en la organizacion animal, el dolor existe con los mismos caractéres que en nosotros. Aliviar el dolor, procurar el placer á los séres inferiores al nuestro, nos mejorará por reaccion; cuidando á los animales, mejoramos á los hombres.

Si se fuera á analizar la fortuna del agricultor; si la sociedad tuviera en cuenta la estrechez de sus relaciones; si valuase su seguridad y sus placeres, hallaria en los animales, lealtad, arrimo, sufrimiento y ternura.

Vea vd. la escala de la ferocidad; y diciendo y haciendo, nos puso al frente de magníficos cuadros.

Aquí tiene vd. los combates de gallos; aquí las luchas de perros; aquí los gladiadores; aquí las corridas de toros; (aquí los héroes militares que coronan el clímax, le faltó decir)......

Yo me sentí humillado.... recordaba nuestra conducta con los animales; me veia tentado de pedir perdon, en nombre de mi país, al primer caballo que topase en la calle.

Para terminar su alocucion, que nos dejó perfectamente convencidos de la utilidad de la Sociedad, nos leyó trozos de un elocuentísimo sermon predicado en la Iglesia de San Juan, el 15 de Agosto de 1875, por el R. Edwin B. Rossell, bajo el siguiente tema:

"Nada es grande ni pequeño, para el Grande Espíritu que anima el Universo."

Despues de su peroracion, nos dió cuenta de la aprobacion de la Sociedad por la legislatura del Estado: las leyes que ésta habia dictado, la cooperacion de la policía en sus trabajos y la vasta ramificacion que ahora tiene y que consta pormenorizada en su Memoria anual, de que me regaló un ejemplar, así como otros varios cuadernos y periódicos que se publican á expensas de la Sociedad, y que ven la luz en Lóndres y otros puntos.

Más y más complaciente el Sr. Bergh, nos mostró invenciones de bozales para que los perros, sin dañar, tengan mayor holgura que con los bozales comunes, frenos de hechuras cómodas y herraduras en que se mejora en mucho el método comun.