Y todo adquiere por los muchos, las proporciones que tengo dichas. En la Exposicion de Filadelfia habia un cristal de ocho varas de largo por seis de ancho; se tuvo que rayar con jabon y que ponerle papeles para que no tropezara con él la gente. En Washington hay un edificio con un salon inmenso tapizado de estantes, que contiene únicamente libros, y esos libros son solo los índices de las invenciones de este pueblo-mundo que estamos observando.
De las mejor arregladas escuelas, es la escuela de la calle 12 para enseñanza de niñas.
Aunque en su frontispicio tiene puesto: Grammar School, hay una seccion que corresponde á la instruccion primaria.
La señora directora, por mis instancias, continuó en las ocupaciones á que estaba dedicada, y me dejó por guía á una preciosa niña que habla con toda soltura y propiedad el frances.
Las niñas hacen sus evoluciones como los niños, marchando al són de canciones adecuadas á su edad.
En todos los tránsitos, y en las cátedras todas con especialidad, hay colgados mapas con vistas que llaman la atencion, dibujos de adornos y ornamentacion y retratos de los hombres ilustres del país.
En la pieza en que están las niñas de cuatro y cinco años, hay banquitas en que quedan sentadas con comodidad y holgura. No hay libros.
La jóven preceptora tenia, cuando nosotros entramos, un abaco en la mano, es decir, un cuadrito con alambres como líneas paralelas, y gruesas cuentas ensartadas en los alambres.
La preceptora corria unas cuentas: "Tres," decian en coro las niñas.—Otro movimiento: "Cinco," repetia el coro.—Otro más empujando cuentas .... y así era la suma: la resta era la sustraccion de las cuentas.