Randolfo.—No importa saber de quién es la culpa: si yo soy deudor á esta oligarquía y no al pueblo de mi eleccion, que esperará de mí?

Lovedale.—La oligarquía esperará proteccion. La ayudaremos, y nos ayudará....

Randolfo.—Pero se me pueden exigir cosas contrarias á mi juramento y al pueblo....

Lovedale.—Noramala el tal pueblo: ¿quién se ocupa sériamente del pueblo? Hablemos aquí como amigos, sin careta, como hombres prácticos, como verdaderos políticos... Comienzo á creer que nuestro amigo no quiere comprendernos...."

Esa es una muestra del sentir de los que se ocupan del negocio de los Estados-Unidos, y M. Gayarré ha conquistado lauros como buen patriota y como hombre probo con esta comedia, que recuerda en muchos de sus pasajes las "Nubes" del primero de los poetas cómicos griegos.

Sin embargo, segun la opinion universal de los conocedores de los Estados-Unidos, el cuadro trazado por M. Gayarré, respecto de los politiqueros, es exacto; pero no está en suficiente relieve la opinion del pueblo cuando se hieren intereses, no opiniones. Sondeando este punto, se veria que el pueblo existe y que su opinion predomina sobre las intrigas de los mercaderes políticos.

Al regresar á mi posada el dia que encontré á M. Gayarré, tuve el gusto de abrazar al general Sóstenes Rocha y á Jorge Hameken y Mejía, personas ambas de mi particular estimacion.


V