Las prensas de impresion son treinta y seis, que están en perpétuo movimiento, y preside á todas ellas la prensa en que se coloca la planta para hacer el tiro y la vuelta de una vez. Esto es, la planta cilíndrica que se ve con justicia como un gran descubrimiento.

Los procedimientos en el trabajo de prensistas y cajistas, son como los nuestros.

La oficina en que se estereotipan las plantas, ofrece interes por ser poco conocidas en México sus labores.

La planta estereotípica ofrece inmensas ventajas para su uso, á más de la baratura por el ahorro de manos. En primer lugar la celeridad, porque se pudieran tirar en varias prensas las mismas plantas, centuplicando los tiros: en segundo el ahorro, porque la letra se destruiria muy pronto donde se tiran muchos ejemplares: en tercer lugar, la conservacion de la planta por años enteros, sin temor alguno de que se empastele.

Despues de formada la planta y colocada en su cuadro de fierro, se vierte sobre ella cera derretida y se deja enfriar; al enfriarse la cera, conserva los más imperceptibles accidentes de la plancha. Entónces se sumerge en el baño galvánico, y á muy poco tiempo una lámina de cobre flexible tiene la impresion en relieve: se adapta con sumo cuidado á láminas de acero, y éstas se pulen y cepillan en varias máquinas de pujanza poderosísima y quedan aptas para la impresion, guardándose despues las planchas para todas las impresiones que se quiera. Se calcula en cerca de quince millones de pesos el valor de las plantas que tiene en almacenes la casa de Appleton.

Por ese medio se tira solo de libros de deletreo, anualmente, un millon de ejemplares.

La oficina de encuadernacion está servida en su totalidad por señoritas, en las que se admira la delicadeza y compostura, tanto como la destreza en el trabajo.

De esa oficina salen esos dorados como bruñidos espejos, esos relieves del cincel, esas pastas que hacen de las ediciones de Appleton objetos artísticos de merecida nombradía.

La máquina de cortar papel es un triángulo de acero giratorio, que sin mover el papel, practica el recorte con más celeridad y perfeccion que las máquinas de que nosotros nos servimos.

Hay máquinas de varias clases para plegar, y de alguna ya hablamos al visitar las prensas del Evening Post. En cuanto á las de coser cuadernos, las máquinas son muy sencillas y de fecundos resultados.