Llegamos á la Segunda Avenida y al punto designado para ver la matanza; pero nada me indicaba que estuviésemos en el lugar buscado, y es de advertir que caminaba con suma atencion, porque acababa de leer en un periódico las torerías que hizo una de esas víctimas de la gula humana, quebrantando su encierro y embistiendo con cuanto se le ponia delante, al extremo de haber algunos muertos y muchos contusos y desquebrajados.
Hizo alto Buzeti á la puerta de una larga bodega bien envigada, y en la que se veia delicado aseo. La bodega tenia salida por una hilera de puertas, y de la parte interior, entre ellas, habia pequeñas mesas como para escribir de pié.
La extensa galera está dividida por un corrido cancel de tablas que da á la mitad de la pared.
Entre el techo y el cancel hay líneas paralelas formando como caminos para rieles, y en que realmente ruedan aparatos que dan á carretillas suspendidas del lado opuesto del cancel de la bodega.
—Este es el matadero, me dijo mi guía, presentándome á un jóven elegantemente vestido y de cumplida educacion.
Frente á cada una de las puertas que dan á la calle, hay puertecillas de madera en el interior que comunican con la otra seccion, de las dos en que á la bodega divide el cancel.
Abrió, una puertecilla el jóven administrador de la casa y nos encontramos al lado opuesto de la galera, con sus puertas como la parte de la calle. Sobre cada puerta hay una garrucha; en el suelo, junto al quicio de cada puerta, hay un gran círculo giratorio de gruesos tablones y vigas.
Un callejon de la extension de la galera, perfectamente enlosado, sirve de patio al matadero.
Al lado opuesto del callejon hay una série de toriles que dan á otras tantas puertas comunicadas con igual número, que se comunican con la espalda de la casa. Por allí entra el ganado colocándose en su toril, de una en una las reses.
Muy pocos dependientes, calzados bien, vestidos de negro, con sus camisetas limpias y algunos con un pequeño delantal, hacen el servicio.