—Eso tiene la ventaja de que á nadie se le entierre vivo.... del mal, el ménos.
—Ya se ve.... el más vivo espicharia con semejante refresco.
—Hay tambien su comitiva de duelo.
—Muy corta, cuando en la casa mortuoria hay proporciones; porque en la casa se alquilan los coches: cuando son pobres, cada cual lleva su coche.
—Pero ya habrá vd. visto; la gente va como de paseo tras el carro fúnebre: no se conoce el luto, las mujeres y los niños parece que se van á un dia de campo. No, esa sí es una falta de caridad y de respeto al muerto, dijo Doña Ambrosia: ya se ve, llevan á la iglesia el cadáver y allí le descubren, y cada quien lo está mirando y observando como si se tratara de una estatua.
—Pues á mí eso me agrada, dijo Juanito.
—Pues hay gustos que merecen palos, dijo Doña Ambrosia amostazada.
Yo, queriendo que no degenerara en tristeza la conversacion, pasé bruscamente de uno á otro punto, diciendo á D. Pedro:
—De lo que no tengo ni remota idea es de un baile en una casa particular, si no es en San Francisco, en casas mexicanas.
En Orleans asistí, como aquí, á Pick-nicks de carácter público, y no á los dias de campo de familias, que contribuyen con un manjar para sus comidas íntimas, como suele suceder entre nosotros.