Una de las cosas que más elogia y que más complacen al viajero que visita Nueva-York, es la policía, comenzando por el personal que siempre es escogido, aun tratándose del físico de sus individuos.

Visten levita y pantalon azul con botones de plata, guantes blancos de algodon y un sombrero de fieltro con sus borlitas de oro. Por toda arma usan una especie de grueso bolillo de dos tercias de largo, suspendido á su mano con un cordon.

Estos hombres rondan dia y noche la ciudad, aun los policías de los parques y paseos, que se distinguen porque su uniforme es gris y usan cachucha.

El Mayor ó Prefecto de la ciudad, elige los Jefes y la Junta de Comisarios.

Hay superintendente, un secretario y una fuerza de poco ménos de dos mil hombres, con 35 capitanes, 133 sargentos, 75 vigilantes y 80 ordenanzas. El total de los empleados en este ramo, son 4,000 hombres.

El Cuerpo de policía se compone de hombres en todo el vigor de la edad, y se buscan verdaderos atletas, que dan gusto de ver.

Nada más interesante que ver á los policías entre la maraña de coches y el indescriptible tragin de Broadway, que cruzan por entre carros y caballos, llevando del brazo á un ciego, cargando un niño, y amparando, siempre respetuosos, á una jóven.

La generalidad paga con afecto las atenciones de estos caballeros, porque tal nombre puede dárseles, y aun la gente viciosa les considera, con excepcion de los ébrios, que ponen á prueba su paciencia.